En muchas maderas, a través de un tratamiento con calor, se produce un un cambio de color muy agradable que, ahumándose todavía puede intensificarse más. Maderas, como Roble, se pueden obtener después en tonos marrones maravillosos o con un ahumado complementario adquiere un tono marrón oscuro intenso. La Hevea adquiere un tono dorado, que recuerda mucho al color de Iroko / Kambala, y por ello se convierte en una excelente alternativa a las madera exóticas. Otra ventaja del tratamiento térmico es el aumento de la dureza de todas las maderas, que por ello también se hacen más estables. Esto lleva a una mayor resistencia a la abrasión y a una mayor durabilidad del suelo.